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El Parlamento Europeo, reunido ayer en sesión plenaria en Estrasburgo,
ha acordado por una amplia mayoría la definitiva liberalización de los
mercados europeos de gas y electricidad, que comenzará el próximo año.
Los eurodiputados también aprobaron la creación de un mercado
interior de la energía. Con el visto bueno de la Eurocámara, las
empresas podrán elegir de esta forma suministrador de gas y electricidad
a partir de 2004, mientras que los hogares podrán hacerlo tres años
después, desde 2007, unas fechas posteriores, en ambos casos, a las
propuestas por el Parlamento Europeo en primera lectura, en la que se
defendieron la plena apertura de estos mercados en 2003 y 2005,
respectivamente.
Además, el texto recoge la creación de autoridades reguladoras e
incluye la obligatoriedad de que los suministradores informen con
transparencia a los clientes, lo que supone que las facturas deberán ser
fácilmente comparables para el usuario y contener aspectos
medioambientales como la participación de cada fuente energética.
Obstrucción francesa
El acuerdo para la liberalización gradual de los servicios
energéticos en Europs se fraguó con no poco esfuerzo en la cumbre de
Barcelona, en marzo del pasado año, donde los líderes europeos lograron
superar el veto de Francia, que se opuso en los encuentros económicos
precedentes del Consejo Europeo a eliminar el monopolio estatal sobre las
empresas públicas Gaz de France y EDF. La persistente negativa de París,
que siempre adujo la defensa de un servicio, el energético, considerado
como público, se saldó entonces con el mantenimiento de esta
definición.
Aun así, gobiernos como el español o el italiano advirtieron que no
dudarían en hacer uso de la golden share en el sector para evitar que una
empresa pública acceda al accionariado de firmas privadas.
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