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La Unión Europea aumentará en 2030 sus emisiones de dióxido de
carbono (C02) un 18% con respecto a 1990, mientras que Estados Unidos lo
hará en un 50%, según un informe adelantado por el comisario europeo de
Investigación, Phillipe Busquin. Los países en vías de desarrollo
incrementarán asimismo sus expulsiones de CO2 y en 2030 serán
responsables de la mitad de las emisiones mundiales, lo que supone un
aumento del 20% con respecto a 1990.
Esta situación se explica porque en ese año los combustibles fósiles
(petróleo, carbón, lignito y gas natural) seguirán dominando el
suministro mundial de energía (90%), según el informe, presentado a un
reducido grupo de medios de comunicación.
El petróleo será la principal fuente de energía (representará un
34% del suministro mundial), seguido del carbón (28%), que experimentará
un aumento más fuerte en Asia y Africa, donde se concentrará más de la
mitad de las extracciones.
En la UE, sin embargo, la segunda fuente de energía tras el petróleo
será el gas natural, mientras que la nuclear y las renovables
representarán algo menos del 20% del suministro energético de la
Unión.
Dependencia del gas del exterior de la UE
Este aumento de la demanda de gas se explica porque la electricidad
mundial producida con este recurso aumentará del 19% al 28% entre 2000 y
2030. Los recursos de gas con los que cuenta Europa (que se localizan
principalmente en el mar del Norte y Noruega) son "limitados",
según Busquin, por lo que la dependencia de la UE ampliada de los
suministros exteriores alcanzará el 80% en 2030.
Energía nuclear y electricidad
Con respecto a la aportación de la energía nuclear a la producción
mundial de electricidad, ésta no será mayor de un 10% y en el caso de
las energías renovables no superará el 4%.
Sin embargo, presentarán un aumento del 2% con respecto a 2000,
gracias a la progresión en la producción de energía eólica.
En general, la demanda de energía se duplicará de aquí a 2030 con un
ritmo de crecimiento del 1,8% anual, motivada por un rápido crecimiento
de la necesidad de energía de los países en vías de desarrollo. Los
países industrializados experimentarán sin embargo una ralentización de
este crecimiento, que será de un 0,4% en la UE.
De esta demanda mundial, un 35% corresponderá a la industria, un 25%
al transporte y un 40% al consumo residencial y al sector terciario.
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