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En plena campaña militar contra Irak, la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) convocó ayer una reunión de emergencia
para 'poner fin a la drástica caída del precio del petróleo', lo que
anticipa un recorte de la producción del cartel. El anuncio quebró la
tendencia del precio del barril, que cerró al alza. Los avances militares
de EE UU hicieron subir al dólar de forma moderada y aceleran los planes
para la gestión de la posguerra. Varios países europeos, entre ellos
España, apuestan por que el Banco Mundial gestione los proyectos
económicos, a lo que se opone EE UU. Washington anticipó que enviará
esta semana un equipo a Bagdad para preparar un Gobierno interino.
Tras miles de especulaciones fatalistas, la guerra en Irak no ha
derivado finalmente en una tormenta de peligrosas consecuencias para la
seguridad del suministro energético mundial. La situación ha sido la
contraria. La respuesta de los países productores ha sido eficaz, las
exportaciones del golfo Pérsico no se han visto afectadas por el
conflicto y la debilidad del consumo ha contribuido a una caída del
precio que, en el caso del barril de brent, es del 25,4%, hasta 24,6
dólares. Hace meses se hablaba de liberar reservas estratégicas; ahora,
la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estudia un
recorte de su producción para frenar el descenso de la cotización.
'Mi mayor preocupación es cómo lidiar con la dramática caída del
precio', declaró ayer en París, donde se halla en visita oficial el
presidente de turno del cartel y ministro catarí del Petróleo, Abdullah
al Attiyah. 'El mercado está lleno de petróleo, afronta una saturación,
no una escasez'. Al Attiyah reconoció que ha solicitado al resto de
ministros una reunión de emergencia para el próximo día 24. 'Podríamos
tener entonces discusiones para recortar la producción', adelantó el
catarí.
Desde el inicio de la invasión de Irak, el barril de la cesta de siete
crudos con la que la OPEP evalúa el mercado ha iniciado un progresivo
descenso, que le ha llevado a perder casi dos dólares. El precio ha
pasado de 27,12 dólares a 25,38 dólares. Sin embargo, aún está lejos
del límite mínimo de estabilidad, fijado por la propia organización en
22 dólares. Dado el comportamiento que la OPEP ha demostrado en los
últimos años, de las declaraciones del ministro catarí se desprende
que, si se mantienen las actuales condiciones del mercado, habrá reunión
y, de alguna manera, se aprobará una restricción de la oferta.
Básicamente hay dos opciones: una llamada para que aquellos países
que han incrementado su producción con motivo de la guerra,
principalmente Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, para que
normalicen su ritmo de extracción, o bien un recorte generalizado, cuyo
efecto sería más contundente en un mercado que se preparaba para la
fuerte demanda de hidrocarburos en el verano del hemisferio norte.
Turbulencias en el mercado
En Londres, la cotización del barril de brent, el crudo de referencia
para Europa, experimentó ayer grandes fluctuaciones al vaivén de las
noticias sobre la guerra y la OPEP. A primera hora de la mañana, Bagdad
se daba prácticamente por conquistada y el barril de entrega en mayo
caía hasta los 23,4 dólares, el valor mínimo en cuatro meses. Después,
las compras especulativas y los planes de la OPEP llevaban al brent al
techo de los 25 dólares. Posteriormente, la cotización experimentó una
ligera corrección a la baja hasta el ámbito de los 24,6 dólares,
ligeramente por debajo del cierre del pasado viernes. La cobertura segundo
a segundo de los acontecimientos en Irak ha provocado que el mercado,
altamente especulativo, haya exacerbado cualquier mínimo evento, ya sean
los tropiezos de las fuerzas anglo-estadounidenses en su camino hacia
Bagdad o ligeros avances inesperados.
Desde que el 20 de marzo empezó la guerra liderada por EE UU para
derrocar a Sadam Husein, el mercado ha perdido 2,7 millones de barriles
diarios, estima el Departamento de Energía de EE UU. De ellos, 1,9
millones corresponden a las exportaciones de Irak, controladas por el
programa Petróleo por Alimentos de la ONU, vigente desde diciembre de
1996 y suspendido dos días antes de estallar la guerra. Al conflicto se
sumó una crisis tribal en Nigeria, que mantiene fuera del sector otros
800.000 barriles al día. Chevron Texaco, Royal Dutch Shell y Totalfina
Elf suspendieron sus actividades, ante la falta de seguridad. Aunque las
dos primeras petroleras han anunciado la reanudación gradual de sus
actividades en el delta del Níger, el enfrentamiento entre la etnia ijaw
y el Gobierno aún persiste y la viabilidad de la producción es
incierta.
En cualquier caso, la tendencia es a la baja. EE UU estima que el
aumento de producción de la OPEP-10 -Irak es el undécimo país- es de
1,1 millones de barriles diarios, hasta 26,4 millones de barriles. De
confirmarse las cifras, la producción real estaría muy por encima del
nivel de extracción oficial, fijado en enero en 24,5 millones de barriles
por día. Ahora, la organización vuelve a afrontar su tradicional dilema
de sostener precios a costa de la cuota de mercado o ganar clientes
pagando el peaje de una cotización en niveles bajos.
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