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Los responsables de las compañías eléctricas han iniciado, a raíz
de la opa de Gas Natural sobre Iberdrola, negociaciones para diseñar un
nuevo mapa energético que sustituya al actual de cinco eléctricas, dos
gasistas y dos petroleras. En Gas Natural se espera una reacción contra
su opa sobre Iberdrola. Se ha abierto un proceso de concentración similar
al que vivió la banca y que ha dado paso a dos entidades grandes y una
mediana.
El futuro se configura con tres grandes grupos: uno
liderado por Endesa, otro por Fenosa y el tercero por Gas
Natural-Iberdrola

Los máximos responsables de las eléctricas españolas han iniciado en
los últimos días una serie de negociaciones a raíz de la opa hostil de
Gas Natural sobre Iberdrola. Éstas pueden dar como resultado un nuevo
mapa energético, que ahora está caracterizado por cinco compañías
eléctricas (Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocantábrico y Viesgo),
dos gasistas (Gas Natural y Naturcorp) y dos petroleras (Repsol YPF y
Cepsa).
Los escenarios que se manejan son diversos, aunque todos apuntan a un
proceso de concentración similar al que se produjo en la banca tras la
frustrada opa del Bilbao sobre Banesto y que culminó en una cadena de
fusiones en la que de los siete bancos que había se pasó a sólo dos
grandes entidades (SCH y BBVA) y una mediana (Popular).
Como afirma el presidente de Unión Fenosa, Antonio Basagoiti,
“la opa de Gas Natural ha abierto el melón eléctrico y,
triunfe o fracase, ya nada será igual: ante esta situación, los
responsables de las eléctricas nos tenemos que posicionar”.
Entre las negociaciones en marcha destacan las del consejero delegado
de Gas Natural, López de Silanes, y el consejero delegado de Endesa,
Rafael Miranda. La firma gasista ha ofrecido a Endesa que compre una parte
importante de las desinversiones que la nueva empresa fusionada debería
hacer para que las autoridades de la competencia las aprueben, valoradas
en unos 4.000 millones de euros. De ellas destacan activos en Andalucía y
contratos de suministro de gas argelino. Son elementos atractivos que
pueden permitir a la primera eléctrica reforzar su presencia en el
negocio gasista, aunque la contrapartida sea aumentar su abultada deuda,
que se acerca a los 23.000 millones, más del doble de su capitalización
bursátil.
Endesa no ha mostrado entusiasmo por estas compras, que no resolverían
ninguno de sus problemas de fondo. Como afirman los analistas, Endesa
necesita hacer una operación importante sin que le cueste dinero para
convencer al mercado de que no es una firma latinoamericana y evitar el
castigo bursátil que le produce esta distribución geográfica, pese a
que ha aislado el riesgo de sus participaciones en el Cono Sur.
Ello le ha impulsado a replantear la fusión Endesa-Iberdrola vía un
intercambio accionarial. De ello ya han hablado los presidentes de
Iberdrola, Íñigo de Oriol, y de Endesa, Manuel Pizarro. La operación
sería sencilla porque los equipos de ambas firmas trabajaron varios meses
para hacerla posible hace dos años. Los técnicos del Ministerio de
Economía reconocen que gran parte de los condicionantes que exigieron y
que frenaron la alianza han desaparecido. Entonces no salió adelante por
la radical oposición del entonces presidente del BBVA, Emilio Ybarra. Una
actitud radicalmente distinta a la que mantiene el actual presidente,
Francisco González.
Otro de los elementos clave sería el cobro de los 6.000 millones de
euros de déficit de tarifa, antes conocidos como CTC. El planteamiento
del Ministerio de Economía en este asunto ha cambiado ante la crisis que
vive el sector. El presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia,
Gonzalo Solana, y el de la Comisión Nacional de la Energía, Pedro
Meroño, ya han advertido que de plantearse una operación como ésta se
volvería a estudiar de nuevo, porque la situación ha cambiado
radicalmente en el sector.
Los expertos, en sus análisis, suman a Repsol YPF en esta operación y
argumentan que una fusión a tres bandas permitiría crear una empresa de
dimensión suficiente para evitar opas hostiles, una vez que desaparezca
la acción de oro, y suficientemente saneada para consolidar el proyecto
latinoamericano, ya que las tres se complementarían en Argentina, Brasil
y Chile. Además, se esgrime que una empresa de tal dimensión podría
hacer frente a las grandes compañías de Francia, Alemania e Italia, que
se han ido reforzando ante el retraso regulatorio en la apertura de sus
mercados.
Frente a esta gigantesca compañía energética podría surgir otra en
torno a Hidrocantábrico, EDP y Fenosa, según la prensa portuguesa. Esta
empresa se apoyaría en el desarrollo del mercado ibérico de la
electricidad y permitiría crear una compañía con capital español y
portugués que diera servicio a la zona norte de España, manteniendo
alianzas estratégicas con la francesa EDF (a través de E-Bw) y la
italiana ENI (socio al 50% de Fenosa en el gas) para desarrollar el
negocio gasista.
Sin embargo, los responsables de Gas Natural no prevén esta
posibilidad por entender que Endesa y Repsol son compañías demasiado
endeudadas como para tener capacidad de reacción. El escenario que
consideran más realista es que a partir de la opa sobre Iberdrola se
produzca una negociación que facilite la aparición de tres grandes
actores: la nueva empresa fusionada Gas Natural-Iberdrola; una gran
empresa gasista en torno a Endesa, gracias a los activos que adquiera, y
Unión Fenosa, socia de ENI en el gas y fusionada con Hidrocantábrico, a
medio palzo, siguiendo el modelo que se intentó hace seis años.
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