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Las compañías eléctricas negocian un nuevo mapa energético para la península Ibérica. 

Gas Natural espera una reacción contra su opa hostil lanzada sobre 
Iberdrola

La Vanguardia. 

Lunes, 31 de Marzo de 2003

Los responsables de las compañías eléctricas han iniciado, a raíz de la opa de Gas Natural sobre Iberdrola, negociaciones para diseñar un nuevo mapa energético que sustituya al actual de cinco eléctricas, dos gasistas y dos petroleras. En Gas Natural se espera una reacción contra su opa sobre Iberdrola. Se ha abierto un proceso de concentración similar al que vivió la banca y que ha dado paso a dos entidades grandes y una mediana.

El futuro se configura con tres grandes grupos: uno liderado por Endesa, otro por Fenosa y el tercero por Gas Natural-Iberdrola

Los máximos responsables de las eléctricas españolas han iniciado en los últimos días una serie de negociaciones a raíz de la opa hostil de Gas Natural sobre Iberdrola. Éstas pueden dar como resultado un nuevo mapa energético, que ahora está caracterizado por cinco compañías eléctricas (Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocantábrico y Viesgo), dos gasistas (Gas Natural y Naturcorp) y dos petroleras (Repsol YPF y Cepsa).

Los escenarios que se manejan son diversos, aunque todos apuntan a un proceso de concentración similar al que se produjo en la banca tras la frustrada opa del Bilbao sobre Banesto y que culminó en una cadena de fusiones en la que de los siete bancos que había se pasó a sólo dos grandes entidades (SCH y BBVA) y una mediana (Popular).

Como afirma el presidente de Unión Fenosa, Antonio Basagoiti, “la opa de Gas Natural ha abierto el melón eléctrico y, triunfe o fracase, ya nada será igual: ante esta situación, los responsables de las eléctricas nos tenemos que posicionar”.

Entre las negociaciones en marcha destacan las del consejero delegado de Gas Natural, López de Silanes, y el consejero delegado de Endesa, Rafael Miranda. La firma gasista ha ofrecido a Endesa que compre una parte importante de las desinversiones que la nueva empresa fusionada debería hacer para que las autoridades de la competencia las aprueben, valoradas en unos 4.000 millones de euros. De ellas destacan activos en Andalucía y contratos de suministro de gas argelino. Son elementos atractivos que pueden permitir a la primera eléctrica reforzar su presencia en el negocio gasista, aunque la contrapartida sea aumentar su abultada deuda, que se acerca a los 23.000 millones, más del doble de su capitalización bursátil.

Endesa no ha mostrado entusiasmo por estas compras, que no resolverían ninguno de sus problemas de fondo. Como afirman los analistas, Endesa necesita hacer una operación importante sin que le cueste dinero para convencer al mercado de que no es una firma latinoamericana y evitar el castigo bursátil que le produce esta distribución geográfica, pese a que ha aislado el riesgo de sus participaciones en el Cono Sur.

Ello le ha impulsado a replantear la fusión Endesa-Iberdrola vía un intercambio accionarial. De ello ya han hablado los presidentes de Iberdrola, Íñigo de Oriol, y de Endesa, Manuel Pizarro. La operación sería sencilla porque los equipos de ambas firmas trabajaron varios meses para hacerla posible hace dos años. Los técnicos del Ministerio de Economía reconocen que gran parte de los condicionantes que exigieron y que frenaron la alianza han desaparecido. Entonces no salió adelante por la radical oposición del entonces presidente del BBVA, Emilio Ybarra. Una actitud radicalmente distinta a la que mantiene el actual presidente, Francisco González.

Otro de los elementos clave sería el cobro de los 6.000 millones de euros de déficit de tarifa, antes conocidos como CTC. El planteamiento del Ministerio de Economía en este asunto ha cambiado ante la crisis que vive el sector. El presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, Gonzalo Solana, y el de la Comisión Nacional de la Energía, Pedro Meroño, ya han advertido que de plantearse una operación como ésta se volvería a estudiar de nuevo, porque la situación ha cambiado radicalmente en el sector.

Los expertos, en sus análisis, suman a Repsol YPF en esta operación y argumentan que una fusión a tres bandas permitiría crear una empresa de dimensión suficiente para evitar opas hostiles, una vez que desaparezca la acción de oro, y suficientemente saneada para consolidar el proyecto latinoamericano, ya que las tres se complementarían en Argentina, Brasil y Chile. Además, se esgrime que una empresa de tal dimensión podría hacer frente a las grandes compañías de Francia, Alemania e Italia, que se han ido reforzando ante el retraso regulatorio en la apertura de sus mercados.

Frente a esta gigantesca compañía energética podría surgir otra en torno a Hidrocantábrico, EDP y Fenosa, según la prensa portuguesa. Esta empresa se apoyaría en el desarrollo del mercado ibérico de la electricidad y permitiría crear una compañía con capital español y portugués que diera servicio a la zona norte de España, manteniendo alianzas estratégicas con la francesa EDF (a través de E-Bw) y la italiana ENI (socio al 50% de Fenosa en el gas) para desarrollar el negocio gasista.

Sin embargo, los responsables de Gas Natural no prevén esta posibilidad por entender que Endesa y Repsol son compañías demasiado endeudadas como para tener capacidad de reacción. El escenario que consideran más realista es que a partir de la opa sobre Iberdrola se produzca una negociación que facilite la aparición de tres grandes actores: la nueva empresa fusionada Gas Natural-Iberdrola; una gran empresa gasista en torno a Endesa, gracias a los activos que adquiera, y Unión Fenosa, socia de ENI en el gas y fusionada con Hidrocantábrico, a medio palzo, siguiendo el modelo que se intentó hace seis años.

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Última modificación: viernes, 11 de abril de 2003