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El ministro español de Economía,
Rodrigo Rato, anunció que los Quince alcanzaron un acuerdo sobre la
armonización fiscal de la energía, aunque aún existe una reserva
política de Francia.
Rato hizo este anuncio en un receso del Consejo especial de ministros
de Economía y Finanzas (Ecofín) durante el que dijo a los periodistas
que en lo relativo a la fiscalidad de la energía "creo que hemos
llegado a una redacción final" y agregó que "la directiva
(ley-marco) estaría aprobada en sus términos actuales". En cuanto a
la reserva política francesa, que según fuentes europeas tiene que ver
con las grandes empresas productoras de energía, Rato indicó que se
espera que se levante "hoy mismo o a lo largo de los próximos días.
El acuerdo de fiscalidad de la energía persigue una aproximación al alza
de los muy variados impuestos aplicados a los carburantes en los países
de la UE, con el objetivo de eliminar las distorsiones de la competencia.
Rato dijo que, desde el punto de vista de España "no hay ninguna
dificultad con esta directiva, sino que al contrario, es una directiva que
creemos que beneficia claramente los intereses españoles y cierra un
capítulo de armonización fiscal". Gasolina y gasóleo En lo que se
refiere a España, Rato indicó que la repercusión de la armonización de
la fiscalidad de la gasolina "es mínima, pues el tipo mínimo
(impositivo) está por debajo del que se aplica en este momento en
España". En el caso del gasóleo, España tendrá un periodo
transitorio hasta el 2007, para alcanzar el nivel de 302 euros por cada
1.000 litros, "lo que garantiza que no habrá ninguna subida de este
producto" y las subidas "serán extraordinariamente
moderadas" hasta 2012, cuando se debe llegar a 330 euros por 1.000
litros Además se plantea la posibilidad de la creación de un gasóleo
profesional para todos los países miembros y se consolida el régimen de
exenciones a biocarburantes que entró en vigor el 1 de enero pasado,
agregó el ministro.
Rato recordó que la propuesta sobre armonización fiscal de la
energía es un tema planteado durante los últimos diez años y que se le
dio un impulso definitivo bajo la presidencia española de turno de la
Unión Europea, durante el primer semestre de 2002.
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