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Con el lanzamiento de una oferta
pública por el 100% de Iberdrola, Gas Natural ha convulsionado el mercado
energético español. La operación, que se envió ayer a la CNMV, no
cuenta con el apoyo de Repsol YPF, segundo accionista de la gasística. Y
el BBVA, que controla el 9,14% de la eléctrica, se ha alineado con Repsol.
Gas Natural ha roto la estabilidad aparente que atravesaban las
empresas energéticas en España. Y, sin el apoyo de Repsol YPF, su
segundo accionista con casi el 24% del capital, ha lanzado una oferta
pública de adquisición (opa) por el 100% del capital de Iberdrola, la
segunda eléctrica española. La oferta a los accionistas de Iberdrola es
mixta: un 60% en acciones de Gas Natural, que hará una ampliación de
capital, y el 40% restante en metálico.
Y el canje aprobado supone para un inversor de la eléctrica que tenga
50 acciones recibir 29 títulos de la gasística más 340 euros. La
ecuación equivale a dar a la acción de Iberdrola un valor de 17 euros
por título, lo que representa una prima del 23% respecto al valor medio
de la eléctrica de los tres últimos meses. El canje da a Iberdrola un
valor de 15.300 millones de euros.
La opa, que se enfrenta en su primer día de vida con complejos
problemas en varios frentes, está condicionada a conseguir el 75% de las
acciones de la eléctrica. Ese porcentaje podría reducirse al 50% más
una acción en caso de que una junta de Iberdrola acepte eliminar las
restri-cciones de voto de sus estatu-tos antes de cerrar la oferta.
La ofensiva de Gas Natural se inició ayer en una larga reunión del
consejo de administración en el que su presidente, Antoni Brufau, no
consiguió convencer a los representantes de Repsol YPF. Y el resultado de
la votación, siete a favor y cinco en contra de la opa, podría haber
sido más desfavorable si el consejero delegado de Gas Natural, José Luis
López de Silanes, pese a haber sido nombrado por la petrolera, no hubiese
optado por votar a favor.
La petrolera, que conoció sólo horas antes de la reunión la
intención de la gasística de enviar ayer a la Comisión Nacional del
Mercado de Valores (CNMV) su oferta de compra, se opone a ella tanto por
la forma como por el momento. Por un lado, considera que el sector
energético se ve afectado por las incertidumbres prebélicas ante la
previsible guerra en Irak. Por otra parte, pese a que valore los aspectos
positivos desde el punto de vista industrial, se decante por una
operación pactada.
A juicio de Repsol, la experiencia del último intento por hacerse con
Iberdrola, en el que entonces participaba, recomienda que la operación se
plantee entre iguales. La empresa que preside Alfonso Cortina cree además
necesario que se analicen con más detenimiento los aspectos de
competencia que no han sido suficientemente estudiados ni valorados.
Y el BBVA, primer accionista de Iberdrola y segundo de Repsol YPF,
optó ayer por aliarse con la petrolera, por lo que no acudirá con su
9,14% de capital a la operación. La estrategia diseñada por Brufau, con
el apoyo de Goldman Sachs, sí cuenta con el respaldo de La Caixa, primer
accionista de la gasística, con el 26%, y de Repsol YPF, con el 12,5%. La
entidad financiera catalana estima que la operación hará más
competitivo el mercado energético.
Como accionista destacado, La Caixa valora muy positivamente y respalda
la opa. El apoyo también se muestra a través de un crédito sindicado
por 6.000 millones de euros para financiar la compra. Sin el apoyo del
BBVA ni de la BBK, segundo accionista de Iberdrola, que rechaza la opa por
hostil y por mal valorada, la estrategia de Brufau se centra en convencer,
entre otros, a los socios institucionales extranjeros, como fondos de
pensiones y de inversión. Y estos controlan más del 40% del
capital.
Ayer, el directivo del grupo gasístico también explicó las razones
industriales de la operación, que comparó con la integración de las
alemanas Eon y Rhurgas. Y en un guiño a los directivos de la eléctrica,
en un intento de aunar intereses, señaló que se trata de una fusión
entre iguales, que permitirá a las dos compañías adelantar en una
década el cumplimiento de sus objetivos estratégicos y constituir un
grupo de tamaño europeo. El grupo resultante de la fusión tendrá su
domicilio social en Barcelona, aunque las sedes de las distintas empresas
integradas se repartirán entre Bilbao (generación) y Madrid (gestión de
Energía e Internacional).
Modelo alemán
La determinación de Gas Natural de seguir el modelo alemán, que ellos
ya habían defendido en el año 2000, no deja de tener un carácter
defensivo ante la pérdida paulatina de cuota en el mercado gasístico
español. Con esa evolución, y ante la dificultad en crecer en Europa,
por los precios, y en América Latina, por el riesgo, el grupo estaba
abocado a realizar una operación corporativa en España, e Iberdrola
nunca dejó de estar en su punto de mira. En meses anteriores, según
medios consultados, se intentó una transacción pactada. Analistas del
sector consideran que en esta operación quedaría más adelante implicado
el grupo francés Suez, que entró recientemente en el capital de Gas
Natural y que controla Electrabel.
El consejo de administración de Gas Natural ha acordado convocar junta
general extraordinaria con el fin de someter a aprobación la ampliación
de capital necesaria para atender la contraprestación en acciones, que
ascenderá a 523 millones de nuevas acciones, un 116,8% más respecto a
los 447,77 millones de títulos actuales. Así, el nuevo grupo tendría un
total de 971 millones de títulos, según añadió Brufau.
La eventual fusión entre Gas Natural e Iberdrola daría lugar a
la tercera empresa energética europea por capitalización bursátil y
número de clientes (detrás de la italiana Enel y la alemana Eon), y a la
quinta del mundo por valor en Bolsa, según datos de la empresa gasística.
La compañía resultante de la posible fusión tendría un valor de
mercado de 20.705 millones de euros y sus activos estarían valorados en
33.301 millones. A
demás, dispondría de 24,3 millones de clientes: 13,4 millones en
España y 10,9 millones en Latinoamérica. De esta cifra, 16,2 millones
serían clientes eléctricos (9,2 millones en España) y 8,1 millones
clientes de gas (4,2 millones en España). La potencia eléctrica
instalada en España ascendería a 19.748 megavatios, con un mix repartido
entre activos hidráulicos, nuclear y gas.
La eléctrica recomendará no acudir
El consejo de administración de Iberdrola recomendará previsiblemente
no acudir a la opa de Gas Natural, por no adaptarse al valor de la
eléctrica. Además, se está preparando para diseñar mecanismos de
defensa por si son necesarios para neutralizar la oferta. Ayer se reunió
con urgencia en Madrid su comisión ejecutiva y para hoy está prevista la
convocatoria del plenario del máximo órgano de gobierno. Fuentes
consultadas aseguran que la eléctrica, asesorada por Morgan Stanley,
podría encontrar en el mercado alemán al socio que le ayude a superar la
propuesta lanzada por la firma presidida por Brufau. Estos medios apuntan
a que sería Eon, grupo sensiblemente mayor, el que le acompañaría en su
defensa.Endesa y Fenosa, mientras tanto, siguen atentos a la jugada.
Endesa aboga porque el proceso sea vigilado 'con rigor' por el Gobierno,
ya que la absorción de Iberdrola por parte de Gas Natural 'puede
distorsionar' el mercado y que, en su conjunto, la operación es de mayor
calado que la que ella intentó en su proyecto de fusión. Desde Fenosa se
señala que se puede producir posición de dominio.Por otra parte, la
adjudicación de Naturcorp, sociedad que aglutina los activos gasísticos
en manos del Gobierno vasco en fase de privatización, puede sufrir un
retraso o un cambio en sus planteamientos. Por esta compañía, que ocupa
el segundo lugar en el mercado gasista español, pujan tanto Iberdrola
como Gas Natural.
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