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Por primera vez desde 1996, España
ha conseguido invertir su tendencia a liberar a la atmósfera cada vez
más cantidad de los seis gases contaminantes de efecto invernadero que
recoge el protocolo internacional de Kioto. El último balance, referido a
2001, refleja una reducción de las emisiones nocivas para la capa de
ozono del 1,49% respecto al año anterior.
Según los resultados de la primera encuesta que ha realizado el
Instituto Nacional de Estadística, las empresas españolas destinaron en
2000 a reducir sus emisiones gaseosas la tercera parte de los 933,3
millones que invirtieron en mejoras medioambientales.
Gracias a ello, la liberación a la atmósfera de los seis gases a los
que se atribuyen los cambios erráticos del clima disminuyó un 1,49% en
2001 respecto al ejercicio anterior, con lo que se evitó la emisión de
cinco millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). De este ahorro,
tres millones de toneladas procedieron de cambios en la producción en el
sector del aluminio.
Este descenso, el primero que se registra en España desde 1996, es
'alentador' para el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, a pesar de
que es consciente de que la situación actual se aleja un 17,2% del
límite de crecimiento (el 15% respecto al nivel de emisiones en 1990) que
el protocolo internacional de Kioto fija como objetivo para el quinquenio
2008-2012. Las emisiones de España han aumentado un 32,2% entre 1990 y
2001. Siguiendo las directrices de este protocolo de 1997, que es de
obligado cumplimiento a partir de la transposición en julio del año
pasado de la directiva de control de la contaminación (IPPC, según sus
siglas en inglés), más de 6.000 centros industriales deberán reducir
para 2006 sus emisiones de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4),
protóxido de nitrógeno (N2O) y de los gases fluorados PFC, HFC y SF6,
cuyo exceso en la atmósfera origina los cambios erráticos del clima del
planeta. Se calcula que las empresas gastarán entre 855 millones de euros
y 2.000 millones.
Sin embargo, el secretario confederal de medio ambiente de Comisiones
Obreras, Joaquín Nieto, recela de los datos oficiales, porque el periodo
de notificación de las emisiones de cada empresa concluyó el 31 de
diciembre y el Ministerio de Medio Ambiente tiene previsto emitir la
primera evaluación de resultados de su sistema de control en junio.
La Comisión Europea propuso la semana pasada endurecer los actuales
sistemas de los países miembros para el control de estas emisiones y
armonizar los métodos de recogida de los datos. La comisaria europea de
Medio Ambiente, Margo Wallström, afirmó que los sistemas actuales de
control 'generan mucha incertidumbre'.
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