|
|
Red Eléctrica de España llegó ayer
a un acuerdo con Endesa y Fenosa para adquirir sus redes de alta tensión
por 1.345 millones de euros. De la operación ha quedado fuera Iberdrola,
que ha pasado de llevar la iniciativa en la venta de estos activos a
hallarse en una compleja situación que le obligará a revisar la venta de
sus líneas a CVC.
El pulso que mantenía Iberdrola con Red Eléctrica de España (REE), y
de paso con las Comisión Nacional de la Energía, se ha saldado con una
clara victoria para esta última. REE, que negociaba con Iberdrola la
compra de sus líneas de alta tensión, ha optado por cerrar en primer
lugar un acuerdo con Endesa y Unión Fenosa para adquirir sus redes,
mientras la eléctrica presidida por Íñigo de Oriol ha quedado fuera de
la operación.
REE ha adquirido estos activos por 1.345 millones de euros, de los que
950 millones serán para Endesa y 395 millones para Fenosa. Si se suman
los contratos de mantenimiento, la primera percibirá más de 1.000
millones de euros y la segunda, 431 millones. Fuentes del sector
consideran elevados estos precios, especialmente si se tiene en cuenta que
Endesa no se desprenderá de su red de fibra óptica. La bolsa saludó
esta operación con una subida del 2,27% en Endesa y del 0,18% para Fenosa,
mientras REE perdía un 3,58% e Iberdrola caída un 0,41%.
El mercado ha considerado que la liquidez y las plusvalías realizadas
en esta operación -cerca de un 40% de lo ingresado- permitirán a las dos
eléctricas, como de hecho así lo anunciaron ayer, reducir su elevado
endeudamiento.
Lo paradójico de este desenlace es que ha sido Iberdrola la que marcó
a sus competidoras el camino que seguir cuando en julio firmó la venta de
su red de alta tensión a un fondo de inversión denominado CVC Partners.
Previamente, Iberdrola había ofrecido estos activos a REE, que no se
avino al precio que exigía la eléctrica por considerarlo excesivo. Así
pues, Iberdrola optó por vender a CVC por 577 millones de euros, además
de firmar un contrato de mantenimiento de 35 años.
La operación no gustó al Gobierno ni a la Comisión Nacional de la
Energía porque no ofrecía garantías respecto al suministro y, sobre
todo, porque Iberdrola introducía un nuevo jugador en la gestión y
propiedad de la red de alta tensión, una activo estratégico para el
país. Además, Iberdrola parecía iniciar una senda de venta de activos
inherentes a su actividad, que podría suponer un grave precedente para
construir un nuevo modelo de sector, más financiero que industrial.
En su informe, muy crítico, la CNE llega incluso a plantear dudas
sobre el precio pagado a CVC y considera posible que Iberdrola haya
compensado a CVC el alto precio pactado con una tarifa muy baja en los
contratos de mantenimiento. Otras fuentes opinan que se ha podido fijar
una cláusula, a través de la cual Iberdrola garantizaría un nivel de
rentabilidad a CVC de los activos vendidos, renunciando a cobrar el
mantenimiento en determinadas circunstancias. La supresión de ese riesgo
habría permitido a CVC obtener una financiación en mejores condiciones.
El hecho es que el precio obtenido por Iberdrola en su acuerdo con CVC
ha servido de referencia a Endesa e Iberdrola para conseguir un excelente
acuerdo con REE, mientras que la eléctrica vasca tendrá ahora que
replantear su operación si quiere obtener la autorización del Gobierno.
Por ejemplo, deberá revisar algún aspecto de la operación, bien el
precio, el alcance la transacción (los activos en venta, pues Iberdrola
no ha vendido su red de fibra óptica) o el mantenimiento.
Para Iberdrola, el problema consiste en que difícilmente podrá
incluirse ya en un acuerdo similar al de Endesa y Fenosa, esto es, en una
venta directa a REE, que parece haber agotado su capacidad de
endeudamiento y su rating con la operación acordada ayer.
|