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El plan de inversiones previsto por
el Gobierno hasta el 2011 para garantizar el suministro eléctrico ha
quedado en entredicho. El fuerte endeudamiento de Endesa, Iberdrola y
Fenosa, que adeudan 43.428 millones de euros, les ha forzado a recortar
sus planes estratégicos, cuya principal víctima son las centrales de
ciclo combinado.
Las tres principales eléctricas españolas, Endesa, Iberdrola y Unión
Fenosa, han anunciado un recorte en sus inversiones previstas de 6.000
millones de euros con el fin de hacer frente al fuerte endeudamiento que
estrangula su cuenta de resultados, un ajuste afectará fundamentalmente a
las inversiones en centrales de ciclo combinado (6.500 millones). Este
cambio de planes ha puesto en entredicho la planificación de los sectores
de electricidad y gas prevista por el Gobierno para el periodo 2002-2011.
El anuncio de estas contundentes medidas en los planes estratégicos ha
coincidido con las duras negociaciones que mantienen las compañías con
el secretario de Estado de Energía, José Folgado, para pactar la subida
de tarifas eléctricas correspondiente a la próxima década y asegurar
por ley el cobro del llamado déficit tarifario (CTC), que se acerca a los
7.000 millones de euros.
El recorte de inversiones y la venta de activos anunciados por Endesa
se eleva a 3.300 millones, de los que 1.000 millones corresponden a
España. Unión Fenosa ha anunciado un recorte de 1.000 millones de euros,
mientras que Iberdrola lo sitúa en 1.700 millones de euros.
Esta importante reducción de los gastos de inversión se debe
fundamentalmente al fuerte endeudamiento que han acumulado a consecuencia
de los planes de expansión llevados a cabo por las empresas en
Latinoamérica y en el sector de las telecomunicaciones. Así, la deuda de
Endesa se sitúa en la actualidad en 23.862 millones de euros, lo que
significa que duplica el valor que los inversores le asignan en bolsa y
que está fijado en 10.958 millones de euros. La deuda de Iberdrola
asciende a 11.566 millones y su capitalización bursátil se sitúa en
10.530 millones. Por su parte Unión Fenosa debe 8.000 millones, casi el
triple de lo que vale en bolsa, que se limita a 3.238 millones de euros.
Su consejo de administración ha anunciado un plan de ajuste para rebajar
su deuda en 2.600 millones antes de fin de año.
En conjunto, las tres primeras eléctricas adeudan al mercado 43.428
millones de euros, cuando el mercado les asigna un valor bursátil de
24.726 millones, casi la mitad.
La patronal del sector eléctrico Unesa ha argumentado ante el Gobierno
que una buena parte de esta deuda es consecuencia del déficit tarifario
que existe por la bajada continua de la tarifa eléctrica, que ha llegado
a superar el 30% en los últimos años. Unesa argumenta que el coste de
producir un kilovatio de electricidad supera el precio de venta fijado por
el Gobierno. El sector reclama esa diferencia -estimada en torno a los
7.000 millones- al Ejecutivo, quien se lo pagaría en forma de costes de
transición a la competencia (CTC) mediante un recargo en la tarifa
eléctrica.
El sector exige que el cobro sea garantizado por una ley para que los
auditores lo admitan como un ingreso antes de final de año. Esto
contribuiría al saneamiento de su balance financiero. Las tres
eléctricas dan por descontado el cobro de estas cantidades, hasta el
punto que Iberdrola los ha contabilizado como ingresos en las cuentas del
primer semestre del ejercicio.
Ante esta situación, el PSOE, en un documento interno titulado
"La planificación energética, un menú de incertidumbres",
argumenta que el Gobierno se ha instalado en "la dejadez y en la
irresponsabilidad". Según explica, la planificación de los sectores
de electricidad y gas 2002-2011 no garantiza el suministro ante el
incremento previsto de demanda. "Falta un enfoque coordinado de las
infraestructuras de gas y electricidad, algo necesario teniendo en cuenta
el crecimiento que experimentará el gas como materia prima para la
producción de electricidad." Añade que hay dudas respecto a las
cuantías y los plazos previstos para las inversiones que dependen de las
decisiones de las empresas, que se elevan a 18.000 millones.
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