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La liberalización del mercado
eléctrico europeo alcanza ya al 70% del consumo y en gas se eleva al 80%,
según un informe hecho público ayer por la Comisión Europea.
Bruselas advierte, no obstante, que las pequeñas empresas y lo hogares
figuran entre los principales olvidados de una apertura que se está
realizando de modo fragmentado y desigual. A pesar de ello, continúa la
convergencia a la baja en los precios de la energía al por mayor, con la
excepción de España, cuyas tarifas 'son significativamente más
elevadas', según la Comisión. El organismo comunitario atribuye esta
circunstancia 'a la considerable concentración' del mercado español y a
su escasa interconexión con las redes de los países vecinos. En julio de
2002, el precio mayorista de un megavatio por hora se situó en España en
51,9 euros en hora punta y 33,8 euros en horario nocturno. En Alemania,
las mismas tarifas eran de 28,6 y 12,1 euros; en Francia, de 24,1 y 13,2
euros. En gas, las rebajas de precios para los grandes consumidores se han
compensado en España 'con incrementos en la factura de los pequeños
negocios y de los hogares'. La Comisión concluye que la asimetría en el
grado de apertura de los mercados y las diferentes condiciones de
competencia frenan todavía el nacimiento de un verdadero mercado único.
El Consejo de Ministros de Energía de la UE se reúne hoy en Luxemburgo
para dar cauce a los acuerdos de la Cumbre de Barcelona (marzo de 2002),
donde los primeros ministros acordaron que todos los clientes industriales
podrían elegir suministrador de gas y electricidad a partir de 2004. La
apertura del mercado es total en cinco países y en 2003 otros cuatro,
entre ellos España, se sumarán a esa lista. El informe de la CE indica
que la mayoría de los grandes consumidores de electricidad han tanteado
el cambio de suministrador o han renegociado sus tarifas. En España, lo
han hecho el 50% de los clientes con esa posibilidad. En gas, el proceso
avanza más lento.
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