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La Unión Europea decidió anunciar
ayer su propio programa de fomento de energías renovables, tras su
fracaso para introducir objetivos cuantificables en esta materia en el
Plan de Acción de la Cumbre de Johanesburgo. Europa se desmarcó así de
la falta de compromisos de Estados Unidos lo que, según los expertos,
puede tener un impacto negativo sobre la competitividad de las empresas
comunitarias a corto plazo.
La Unión Europea presentará hoy una iniciativa propia para fomentar
las energías renovables, con la intención de crear una coalición entre
Europa y otros países que quieran fijar objetivos específicos para
impulsar estas fuentes.
La comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström, aseguró
ayer en la Cumbre de Desarrollo Sostenible, que finaliza hoy en
Johanesburgo, que los países que quieran ir más allá de los vagos
compromisos incluidos en el Plan de Acción de la cumbre para promover las
energías solar y eólica podrán participar en este plan europeo.
La comisaria definió esta iniciativa como “una coalición de los
decididos”, en la que podrán participar países desarrollados y
naciones en vías de desarrollo que estén decepcionados tras la decisión
adoptada el lunes de comprometerse sólo a impulsar las renovables, sin
establecer objetivos con porcentajes y plazos.
En principio, está previsto que la Comisión presente hoy una
declaración, que no incluirá ningún objetivo concreto, pero que
obligará a los países que se adhieran a fijar objetivos de producción
de energía con fuentes renovables en plazos determinados y las medidas
para lograrlos. Este sistema exigirá a los países rendir cuentas sobre
el logro de objetivos. Brasil, Noruega, Suiza y Sudáfrica podrían
sumarse a la invitación europea.
Objetivo comunitario
En el caso de Europa, el objetivo por el que parece que optará será
el que fue descartado en la negociación del Plan de Acción de
Johanesburgo, por la radical oposición de EEUU y la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Se trata de lograr que un 15% de
la producción de energía en 2010 provenga de fuentes renovables. Así,
los Estados miembros superarían sus planes actuales de promoción de
renovables en un rango del 10% ó 12% de la producción energética en
2010.
Expertos consultados temen el impacto que el esfuerzo europeo en
materia de renovables puede tener sobre la competitividad energética en
el ámbito comunitario. Según el sistema actual, el consumidor paga toda
la energía a un mismo precio por los kilovatios que consume,
independientemente de su origen.
Los mayores costes derivados de la generación de renovables aumentan
el precio medio de la energía y se repercute en las tarifas cobradas al
consumidor. El riesgo, según los expertos, es que la existencia de unos
costes más elevados por la mayor calidad medioambiental de la energía y
la utilización de tecnologías limpias lleven a Europa a perder
competitividad energética. Éste es el riesgo que existe, al menos, en el
corto plazo.
Sin embargo, los técnicos esperan que a medio y largo plazo, la mejor
utilización de las fuentes tradicionales y, en general, de los recursos
naturales, gracias al uso de renovables, puede mejorar la competitividad
en Europa.
Fuentes técnicas cercanas a la delegación española señalaban ayer
que “la propuesta de la UE es arriesgada, porque debe concretarse bien.
Ha sido una forma de tratar de aplacar las críticas que se estaban
vertiendo tras el fracaso del lunes ante EEUU”.
Además, el esfuerzo energético está relacionado con el cumplimiento
del Protocolo de Kioto, que EEUU ha rechazado. Por ello, es fundamental
que se concreten los detalles del plan energético europeo. José Luis
Blasco, director técnico de la Fundación Entorno, cree que “es
fundamental determinar si las grandes centrales hidroeléctricas –pantanos–
y la biomasa se consideran renovables”.
En España, está en marcha el Plan de Fomento de las Energías
Renovables, aprobado en diciembre de 1999, cuyos objetivos establecen que
las fuentes de energías renovables cubran, al menos, el 12% de la demanda
total de energía en España en 2010. Para ello, se priman las energías
en régimen especial, mediante la aplicación de unos precios más
elevados.
El secretario general de la Asociación de Productores de Energías
Renovables, Manuel de Delás, señaló ayer que “tenemos esperanza en
que la Unión Europea siga trabajando como lo está haciendo hasta ahora
para que se consiga sacar adelante su propuesta”.
En opinión de Blasco, “el impacto del fomento de renovables sería
positivo para la industria española, sobre todo, para la tecnología
eólica y fotovoltaica”.
La iniciativa europea será, al menos, más ambiciosa que el Plan de
Acción final que salga hoy de Johanesburgo. Este texto sólo se refiere a
“aumentar sustancialmente de forma urgente” el porcentaje de
renovables en el consumo total mundial.
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