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La liberalización real del mercado
eléctrico español está por debajo del francés, el italiano o el
alemán debido a la falta de interconexiones eléctricas, que impiden la
entrada de nuevos oferentes, según un informe de la Comisión Europea,
que será debatido este fin de semana durante un seminario informal sobre
Energía en Pamplona.
Los Quince ultiman en Pamplona el debate sobre el ‘libro
verde’ de la energía en la UE
Los Quince y la Comisión Europea darán informalmente
los últimos retoques en la reunión de Pamplona a las conclusiones del
Libro verde sobre seguridad del abastecimiento energético.
Este informe fue publicado hace más de un año y, desde
entonces, la Comisión Europea ha recibido alrededor de 150 respuestas
de Gobiernos, asociaciones empresariales, ecologistas y universidades
con propuestas de modificación.
Tras examinarlas, la Comisión tiene previsto incluir
algunas de ellas en la versión definitiva de conclusiones que se
publicará, previsiblemente, en junio.
Los ministros también dedicarán parte de la reunión
de mañana y el domingo a examinar la situación de las energías
renovables en la Unión Europea.
En ese sentido, España y Alemania, los dos países que
más han avanzado, insistirán en la bondad de mantener las ayudas
públicas a esas fuentes alternativas, que todavía no representan el 5%
de la energía producida en la Unión Europea. Los ministros visitarán
en Navarra dos centrales de energías verdes: una planta eólica, en la
sierra de Aláiz, y otra de biomasa, en Sangüesa.
Los ministros dedicarán la mañana del domingo a
debatir con varios expertos, entre los que destacan el presidente de BP
y el secretario general de la OCDE, las perspectivas energéticas a
largo plazo.
Para solucionarlo, Bruselas ha incluido varios corredores de líneas de
alta tensión hispano galos como “proyectos prioritarios”, que
podrían recibir ayudas equivalentes al 20% de su coste.
La Comisión Europea está muy preocupada por la situación eléctrica
de la península ibérica. Excluyendo a Irlanda y Grecia, cuya capacidad
de interconexión es prácticamente nula, España y Portugal son quienes
se encuentran en una peor situación, ya que la interconexión sólo es
igual al 2% de la capacidad instalada.
Por detrás se encuentran Reino Unido –3%–, Escandinavia –4%–,
e Italia –7%–. Además, adiverte que el “cuello de botella” entre
Francia y España “está congestionado casi siempre” y que sus
métodos de gestión “no parecen satisfactorios”.
El problema es especialmente grave porque Bruselas no cree que España
alcance una interconexión equivalente al 10% de su potencia instalada –ese
fue el compromiso adoptado por los Quince en Barcelona– si no se
aceleran los trabajos.
La Comisión dice que a la vista de los plazos de ejecución de las
ampliaciones de las redes “resulta difícil saber si éstas serán los
suficientemente rápidas o importantes como para que alcancen los
objetivos de mayor eficiencia económica en el mercado interior y mayor
seguridad de abastecimiento”.
Esa situación y la baja proporción de clientes que cambian de
operador lleva a la Comisión Europea a concluir que “existen algunos
problemas para los nuevos operadores que entran en el mercado”.
La liberalización del mercado eléctrico español es, sobre el papel,
del 45%, pero debido a que menos del 5% de los clientes cambian de
compañía, la liberalización efectiva se reduce a menos del 5%.
Por el contario, Francia, donde la liberalización sobre el papel
alcanza sólo el 30% del mercado el cambio de suministrador es más
habitual, lo que deja la liberalización efectiva entre el 5% y el 10%.
Bruselas, y los especialistas del sector eléctrico, sólo ven una
solución: aumentar la interconexión con Francia para que España deje de
ser una isla eléctrica; así, los operadores extranjeros podrán vender
su electricidad en el mercado español, lo que provocaría un aumento de
la apertura real. Para lograr ese objetivo, a juicio de Bruselas, se
necesita financiación y voluntad política.
La comisaria de Energía, Loyola de Palacio, propondrá en Pamplona que
la UE financie hasta en un 20% el coste de esas infraestructuras que sean
consideradas estratégicas. Además, Loyola pedirá un compromiso
político de los Quince para solventar los problemas administrativos
asociados a estas infraestructuras.
Bruselas considera como prioritarias varias obras entre España y
Francia: las más importantes son los corredores de alta tensión,
especialmente uno, con una capacidad de 1.200 Megawatios, asociado a la
construcción del ferrocarril de alta velocidad.
Entre las del gas considera prioritaria la construcción del nuevo
gasoducto entre Orán, Almería y la fronteras francesa; la ampliación
del gasoducto ya existente entre Argelia y España a través del estrecho
de Gibraltar y la ampliación de la capacidad de almacenamiento de gas en
depósitos subterráneos.
“No es posible crear un verdadero mercado interior si no se dispone
de infraestructuras adecuadas y si persisten los altos niveles de
congestión [de las redes internacionales]”, dice un informe preparado
por el equipo de De Palacio.
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