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Desarrollo Sostenible

Bruselas pondrá en marcha un mercado europeo de intercambio de emisiones contaminantes en 2005.

EXPANSIÓN 

Martes, 9 de Abril de 2002

 

La Comisión Europea está preparando una directiva para crear un mercado comunitario de compraventa de derechos de emisiones contaminantes, que ayudará a los Estados miembros a cumplir los objetivos del Protocolo de Kioto.

 

Un régimen en dos etapas 

El mercado de intercambio de derechos de emisiones contaminantes se creará en una primera fase, entre 2005 y hasta finales de 2007, durante la cual “no habrá objetivos jurídicamente vinculantes que limiten las emisiones de gases de efecto invernadero en los Estados miembros”.

A partir de 2008, el intercambio dará lugar a un ajuste a los objetivos de Kioto, de acuerdo con los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero. Los sectores que podrán acogerse a este régimen serán los mismos que están sometidos a la Directiva sobre Control y Prevención Integrados de la Contaminación –conocida por sus siglas en inglés, IPPC–.

Entre ellos, destacan el energético –principalmente, a través de las centrales térmicas–, papel y cartón, mineral, textil y agroalimentario. En España, la ley IPPC está en tramitación parlamentaria. Por otra parte, la Comisión Europea admite que “es necesario que este instrumento sea compatible con la liberalización de los mercados de la energía”.

Además, el borrador de directiva, que actualmente está en discusión, afirma que “el comercio de derechos de emisión y los impuestos energéticos destinados a tratar las emisiones de dióxido de carbono deberían planearse de manera que actúen como instrumentos complementarios”. Bruselas añade que el régimen debe lograr “un equilibrio razonable entre la simplicidad, la eficacia, la subsidiariedad y la transparencia”.

Bruselas asegura que se derivarán ventajas ambientales y se generará un ahorro de 1.300 millones de euros gracias a la puesta en marcha de este régimen.

El lanzamiento de la directiva sobre comercio de emisiones contaminantes forma parte de la agenda de la Presidencia española de la Unión Europea. El objetivo es iniciar el debate para establecer un régimen para el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en el ámbito comunitario, a partir de 2005.

Se trata, además, de uno de los mecanismos previstos para el cumplimiento del Protocolo de Kioto, que obliga a la reducción de gases de efecto invernadero –principalmente, dióxido de carbono– durante los próximos años.

Compraventa de permisos El futuro mercado permitirá a los Estados miembros conceder “un permiso de emisión de gases de efecto invernadero que fije la obligación de disponer de derechos de emisión equivalentes a las emisiones reales”. Así, las empresas podrán transferir la parte de sus derechos de emisiones contaminantes que no utilicen.

Por ejemplo, si una compañía puede emitir hasta un nivel 100 y sólo contamina hasta 80, podrá vender 20 a otra empresa que necesite contaminar más. “El comercio de derechos de emisión permite a empresas concretas emitir más de lo previsto por cualquier permiso inicial que hayan recibido a condición de que puedan encontrar a otra empresa que haya emitido menos de lo permitido y esté dispuesta a transferir los derechos de emisión ahorrados”, señala el actual borrador de directiva.

De esta forma, el resultado equivaldría a que las dos compañías utilicen sus derechos de emisión, pero “con la diferencia importante de que tanto las empresas compradoras como las vendedoras se beneficiarían de la flexibilidad brindada por el comercio, sin dañar el medio ambiente”.

Bruselas estima que se generará un ahorro anual de costes por el comercio de derechos de emisión de unos 1.300 millones de euros o un 35%, frente a la situación que se plantearía sin que este régimen estuviera en marcha.

Por lo tanto, la Comisión cree que la creación de este mercado europeo implicará ventajas medioambientales y económicas. Desde el punto de vista ecológico, Bruselas asegura que la severidad de la cuota total de derechos de emisión asignados a las empresas representará el límite global de emisiones autorizadas por el régimen.

Según el borrador, “un atractivo importante de este sistema es que proporciona una certidumbre relativa sobre los resultados medioambientales, aunque el comercio de derechos no reduzca por sí mismo dichas emisiones”.

Pero también existen ventajas económicas, según la Comisión, ya que el futuro régimen “velará por que las reducciones de las emisiones necesarias para lograr unos resultados medioambientales determinados precisamente se produzcan allí donde el coste de la reducción sea más bajo”.

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Última modificación: martes, 30 de abril de 2002 .