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Las hidroeléctricas bajan su producción a la mitad ante la falta de agua en los embalses

LA VANGUARDIA 

Viernes, 5 de Abril de 2002

 

Las lluvias de los últimos días no han logrado llenar los embalses de Cataluña, cuyas reservas han pasado del 25% al 26%.

La sequía está pasando ya factura a las centrales hidroeléctricas. La falta de agua ha provocado una reducción, en los tres primeros meses del año, del 50% en la producción de energía hidráulica. Las últimas lluvias no son suficientes para paliar la delicada situación de estas empresas que convierten el agua en electricidad, y la mayoría de los embalses de Cataluña y Aragón siguen por debajo de la mitad de su capacidad. Ante esta situación, Endesa ha incrementado su actividad en las centrales térmicas para garantizar el suministro.Esta semana, y pese a las lluvias, las reservas de agua de Cataluña sólo han logrado pasar del 25% al 26%, cuando el año pasado por estas fechas estaban al 66% de su capacidad. Los expertos consideran que la mayor parte del agua caída el miércoles no ha llegado a los pantanos porque "ha sido absorbida por la tierra, que estaba extremadamente seca", explica el responsable del centro meteorológico del Alt Empordà, Ferran Pou. Las esperanzas están depositadas ahora en la perturbación que visitará Cataluña este fin de semana y que podría extender las precipitaciones a las cabeceras de los ríos.

Las hidroeléctricas de Cataluña producen entre el 20% y el 25% de la electricidad consumida. Pero desde enero estas centrales sólo pueden ofrecer la mitad de esta energía. La falta de reservas de agua en los embalses ha provocado el paro de muchas turbinas en las minicentrales, mientras que las que funcionan lo hacen a medio gas, según reveló ayer Joaquim Llop, responsable de producción hidráulica de la unidad territorial que Endesa-Generación tiene en Lleida. Llop controla un total de 32 centrales de los ríos Ebro, Ter, Segre y Noguera Pallaressa.

"La producción de energía ha descendido desde enero un 50% respecto a la cifra de un año normal", informa Llop. Las reservas de los embalses están bajo mínimos y Endesa no puede permitirse el lujo de gastar la poca agua que le queda, "ya que una central está obligada a mantener un caudal mínimo por servitudes y compromisos y a estar preparada para atender los picos de demanda", añade. La central de Camarasa, en la desembocadura del Noguera Pallaressa, ilustra la alarmante situación. El embalse está a un 23% de su capacidad (la cola se ha secado) y "las cifras de producción de energía -afirma Llop- son las peores de los últimos 20 años".

En las comarcas de Girona, la intensa lluvia caída durante todo el miércoles y el viento provocaron cortes de luz que afectaron a unos 30.000 abonados, según la compañía Fecsa-Endesa, de núcleos urbanos pequeños y muy dispersos. Las averías se produjeron a causa de pequeñas inundaciones en estaciones transformadoras y por cortocircuitos causados por el viento en la líneas eléctricas aéreas. Los apagones no afectaron a todos los clientes a la vez, sino que se fueron produciendo a lo largo del día.

Ayer por la mañana todavía continuaban sin luz unos 300 abonados del barrio de Santa Eugènia de Girona, donde los apagones afectaron a unos 1.000 abonados. Hacia el mediodía, la compañía consiguió conectar un grupo electrógeno y restablecer el servicio.

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Última modificación: viernes, 05 de abril de 2002 .